Haz una pausa:
Recuerda que en ese momento estás en modo reacción. Detente antes de responder, gritar, mandar ese mensaje que posiblemente después quieras borrar.
de herramientas
que puedo utilizar
Ejercicios sencillos para acompañarte en los días intensos. Guárdalo, consúltalo y úsalo cuando lo necesites.
Recuerda que en ese momento estás en modo reacción. Detente antes de responder, gritar, mandar ese mensaje que posiblemente después quieras borrar.
No se trata de hacer como si nada hubiese pasado. Prueba respirar lento y profundo varias veces, cuenta lento hasta 10, presta atención a cómo entra y sale el aire. El objetivo es recuperar un poco el control antes de actuar.
Si sientes que estás a punto de explotar,
Puedes decir frases como:
Y cuando baje un poco la intensidad,
Puedes probar hacer cosas como dibujar círculos, líneas o espirales, gritar en una almohada, caminar un rato, empujar una pared con fuerza como si quisieras moverla durante unos segundos, hablar con alguien de tu confianza.
Haz una operación matemática que requiera un poco de concentración: por ejemplo, puedes contar de 100 a 0 restando de 7 en 7 (100 – 93 – 86 – 79 – 72…) o puedes sumar de 27 en 27 (27 – 54 – 81 – 108 – 135…)
Deletrea una palabra larga al revés:
Ejemplos: interdisciplinario, otorrinolaringólogo, extraterritorial, desindustrialización.
Sin mover la cabeza mira lentamente hacia la izquierda y luego hacia la derecha. Repítelo varias veces concentrándote en el movimiento.
Mira a tu alrededor y trata de encontrar 10 objetos de un mismo color. No tienes que hacerlo rápido, ve buscando uno por uno y nómbralos lentamente (un lapicero, un bolso, una libreta…)
Antes de intentar sentirte mejor, date un momento para entender lo que está pasando.
puede aparecer después de una despedida, una decepción, una mala noticia o simplemente un día me siento demasiado pesado. No necesitas decirte que “no es para tanto”. Si te está doliendo, mereces escucharte.
No tienes que resolverlo todo ni dejar de sentir tristeza de inmediato, pero tener una forma de acompañarte puede ser de mucha ayuda:
puedes escribir lo que sientes, escuchar música que te ayude a ponerle nombre a lo que sientes, salir a caminar, hablarlo con alguien, disfrutar de un bello atardecer, ver tu película favorita.
La tristeza trae un mensaje y es una señal de que algo
No necesitas dejar de sentirla de inmediato, solo es importante aprender a atravesarla con un poco más de compasión.
por ejemplo, si tu mente se llama Camila y comienza a decirte “nadie te quiere” tú puedes responderle:
“ok, gracias por tu opinión, Camila”
o si te dice “seguro va a pasar algo malo cuando toque tu presentación” puedes responder:
“ya empezó Camila con sus predicciones”.
Puede sonar extraño, pero eso de ponerle un nombre a tu mente crea un poco de distancia y eso ayuda a recordar que pensar algo no significa que sea o vaya a ser cierto.
No se trata de pelearte con tu mente, sino de recordar que no todo lo que piensas es un hecho:
piensa en todas las veces que tu mente te aseguró que algo iba a salir mal… y al final no pasó.
Cuando dejas de creer automáticamente todo lo que piensas, algunos pensamientos dejan de tener tanto poder sobre ti.
Esa pequeña distancia puede cambiar la forma en la que te relacionas con lo que pasa dentro de ti. Y eso puede hacer una gran diferencia.